Ruben Nohuitol

Chac Mool

La brillante deidad a mostrar,
La marca del sor hiriente,
Sobre el vientre del testigo  yaciente.

 

Recibir en forma vertical
Primera señal de lluvias,
Sagrada luz cenital.

 

El testigo recibiendo para luego dar
luz vertical en el primer intento,
del Sol en el más bajo momento.

 

Para poder anunciar con mejor
Modo y más claro espectro,
Esconder en la tierra la semilla,
Cuando el sol en lo alto clame a su centro.

 

Con igual ángulo de entrada y salida,
Para encontrar en medio su mejor medida,
En delgada franja, por los astros escogida,
Ahí debe estar la figura, con los pies abiertos,
Reflejando la luz recibida.

 

Uno sólo de los testigos,
hasta ahora escondido,
En pose de alumbramiento erguida,
Ha de ser el que marque lo sagrado
Del momento en su ciclo esperado.

 

En su vientre la ha de recibir,
En lo interno la ha de reflejar,
Por el órgano debe salir,
La luz que recibida  por el vientre
Marque con su vida la salida.

 

Primera luna 
obliga a sembrar
después del día
vertical observar.

 

A esconder la semilla
En la tierra obligado,
Para lograr con su calor
La nueva vida y fruto deseado
Para ser  buena semilla 
y mejor bocado.

 

Por la misma dirección,
Que el cenit hacer marcar,
Por ángulos iguales,
En el día más corto,
Los rayos han de recibir.

 

Uno ha de ser el ángulo
Al entrar,
Y el mismo ángulo al recibir,
Asi se ha de asegurar,
Que la marca del cielo
Esté en su lugar.

 

Con mirada lateral
el guerrero debe mostrar,
al visitante estelar
el nacimiento o tal vez el ocaso
del rey celestial,
trazando al sur el rayo seminal.

 

Con privilegiada latitud,
la máxima medida quieres ofrecer,
a la luna llena para caer,
después del día cenital.

 

Entre las dos verticales quieres mostrar,
cincuenta y nueve días,
dos ciclos de lunas,
uno a cada mitad.

 

Después del día cenital,
la luna llena has de esperar,
para que la fecha te marque,
y empieces a sembrar.

 

Cómo máximo has de tener,
un ciclo de luna y contar,
al día más largo nunca  has de llegar,
sin poner en la tierra,
la semilla que luego te ha de dar,
fruto a su tiempo,
y abundante semilla
si sabes cosechar.

 

En estrecha franja,
las mayores estrellas te han de indicar,
las fechas fatales, que has de evitar,
unas por antes empezar,
otras por nunca terminar.

 

Luego puedes demostrar,
Sin cambiar la mirada ni el lugar,
Que es el mismo camino,
De los rayos del sol al pasar.

 

En punto más alto del dia mas corto,
Coincide en entrada y salida,
Con la ruta trazada por el día cenital.

 

Todo ha de coincidir,
Y hay que encontrar el lugar,
Para que el ángulo sea el mismo,
Al salir, que al llegar.

 

Busca como máximo templo,
la señal de antiguos dioses,
desde lo alto observa:

 

Que el sol caiga encima
de las geométricas piedras,
en el día mas corto, fiesta de todos,
el ciclo mayor, ciclo del sol,
con alegría,  de nuevo empiezas.

 

Como muestra has de encontrar,
en el cielo de Kukulkán,
una abertura al cielo,
que en lugar de salir,
los rayos de sol deja entrar.

 

Sobre un testigo mayor los rayos 
deben dar, de igual y circular medida,
en el techo que en el vientre han de estar.

 

Busca el Chac Mool original,
tal vez algún día lo encontrarás,
que, mirando al sur,
de entre sus piernas,
un claro rayo de luz saldrá.

 

No sólo es propósito recibir,
también es coincidencia el dar,
todo ha de coincidir,
el día más corto,
con la marca cenital.

 

Misterio de diferencia cósmica,
de calendarios mayas y egipcios,
que con distintos nombres y mismo signo,
dan a las diferencias trópicas 
su forzada coincidencia.

 

Ajuste insinuado por los rayos solares,
en zona del cenit con perpendicular se observa,
con la altura de antiguas pirámides, 
el oblicuo sol por un orificio 
la certeza genera.

 

En artificiales  agujas
marcaban su empeño
en coincidir al sol
su más alta mirada.

 

Dos heridas al cielo,
limitando el dolor de un continente,
extrañas a su inicial motivo,
por latitudes excedentes
a su natural destino.

 

De Borges las ruinas circulares,
Los dilemas del tiempo, principal enigma,
el reloj de occidente, por ánimos impuestos,
el sol en su periódica ruta,
los humanos destinos designa.

 

Antiguas y sabias culturas, 
tomando al sol directo por testigo,
a la tierra dan el primer alimento
cuando su tiempo llega
en sacramental momento.

 

La tolerancia fue la raiz 
del curioso árbol del tiempo,
bajo primaria observación,
el ajuste cuando necesario,
eliminaba la marca dela obstinada secuencia.

 

Cero Cacao, que envuelve más que un vacío,
en embólica circunstancia, 
preñado por excedente y tolerancia,
sabio signo que no se presta al dogma,
de marcar con serio vacío,
la cósmica diferencia
entre lo inexistente y el infinito contingente.

 

Sabio signo, distinto al vacío, 
que encierra con distintas muescas,
direcciones desconocidas,
marcando con pequeños destinos,
grandes y celestiales diferencias.

 

En misterio hace  la cuenta del infinito,
al distinguir el laberinto concéntrico
de la progresiva secuencia,
apuntando en punto crítico,
el pequeño exceso que cubre
la diferencia de los esféricos cielos. 

 

Rubén I. Nohuitol