Ruben Nohuitol

Obeliscos

Misterio de diferencia cósmica,
de calendarios mayas y egipcios,
que con distintos nombres y mismo signo,
dan a las diferencias trópicas 
su forzada coincidencia.

 

Ajuste insinuado por los rayos solares,
en zona del cenit con perpendicular se observa,
con la altura de antiguas pirámides, 
el oblicuo sol por un orificio 
la certeza genera.

 

En artificiales  agujas
marcaban su empeño
en coincidir al sol
su más alta mirada.

 

Dos heridas al cielo,
limitando el dolor de un continente,
extrañas a su inicial motivo,
por latitudes excedentes
a su natural destino.

 

De Borges las ruinas circulares,
Los dilemas del tiempo, principal enigma,
el reloj de occidente, por ánimos impuestos,
el sol en su periódica ruta,
los humanos destinos designa.

 

Antiguas y sabias culturas, 
tomando al sol directo por testigo,
a la tierra dan el primer alimento
cuando su tiempo llega
en sacramental momento.

 

La tolerancia fue la raiz 
del curioso árbol del tiempo,
bajo primaria observación,
el ajuste cuando necesario,
eliminaba la marca dela obstinada secuencia.

 

Cero Cacao, que envuelve más que un vacío,
en embólica circunstancia, 
preñado por excedente y tolerancia,
sabio signo que no se presta al dogma,
de marcar con serio vacío,
la cósmica diferencia
entre lo inexistente y el infinito contingente.

 

Sabio signo, distinto al vacío, 
que encierra con distintas muescas,
direcciones desconocidas,
marcando con pequeños destinos,
grandes y celestiales diferencias.

 

En misterio hace  la cuenta del infinito,
al distinguir el laberinto concéntrico
de la progresiva secuencia,
apuntando en punto crítico,
el pequeño exceso que cubre
la diferencia de los esféricos cielos. 

 

Rubén I. Nohuitol